!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! DIEGO ES EL GANADOR !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Locomotora' Castro pelea con la hermana de Diego Leonardi


Luego de su salida de la casa de Gran Hermano, Jorge “Locomotora” Castro desplegó toda su verborragia contra uno de sus principales adversarios del reality, Diego Leonardi. Las críticas del ex boxeador, fueron respondidas por la hermana de Leonardi, mediante un cruce entre ambos en el programa “Intrusos en el espectáculo”. "Lo que dijiste dentro de la casa está completamente equivocado", comenzó Marisa Leonardi. La discusión con la chica, subió el tono cuando “El Roña” se refirió al pasado delictivo de su hermano. “A mi me molesta porque yo cuando fui por Constituyentes me pusieron un `fierro' en la cabeza y que... ¿Lo tengo que perdonar? Hay tipos que no se pueden perdonar", dijo Castro. "Mi hermano no es ejemplo de nada pero vos tampoco. Vos ganaste más de 8 millones de dólares y ahora estás viviendo de un subsidio que te pago yo con mis impuestos", respondió Marisa, tensando el clima que se vivía en la pantalla. El cierre del encuentro, mostró a un “Locomotora” reflexivo, pidiendo perdón. "Si hice mal algo, le pido disculpas a toda tu familia", concluyó.

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¿Qué otro título le cabe a Diego Leonardi (29), el hombre que fue a buscar el perdón de una sociedad a la que le costaba reinsertarse luego de sus 5 años tras las rejas? ¿Qué otra calificación se le puede poner a su coraje para contar su dramática historia de vida ante millones y millones de personas? No quedan dudas: Diego es el ganador moral de GH. Y él así lo siente. “Yo necesitaba entrar a Gran Hermano para que la gente me pudiera ver de otra manera, y me juzgara por lo que soy, y no por lo que hice”, comenta. “Y además quería que la gente conociera mi historia, para que supiera lo que se vive cuando se pasa por algo así”, agrega. Pero antes de “su” historia, Diego tuvo una prehistoria que también es importante conocer. Nació el 18 de febrero de 1978, en plena dictadura militar. Su infancia fue en Caseros. A pesar de ser el cuarto de 7 hermanos (5 varones y 2 nenas), su infancia fue bastante solitaria, como él mismo califica. “Marisa, mi hermana más grande, nos cuidaba porque mis viejos laburaban. La más chica era una bebé. Mis dos hermanos mayores se llevaban bien entre ellos. Y los dos menores también. Entonces yo siempre quedaba solo en el medio”. Cada mañana, papá Beto salía a ganarse el pan trabajando horas y horas en una carnicería. “Nos criamos a los ponchazos, pero sin que nunca nos faltara ni la comida ni la ropa ni los útiles”. La primaria la hizo en la Escuela Nro. 9 de Caseros, “que quedaba a dos cuadras de casa”. Y admite: “Como alumno era un bardo, el más chispita del curso. Me mandaba muchas macanas. Y cuando mi papá se enteraba, se complicaba la cosa. Me castigaba. Y si me tenía que romper los huesos, me los rompía. Pero bueno, yo también vivía haciendo cagadas…”
–¿Hiciste el secundario?–Lo arranqué… Pero duré una semana, hasta que me echaron a la mierda.–¿Por qué?–Porque durante un recreo me prendí un pucho en el patio, vino alguien a decirme que lo apagara, y lo saqué cagando. Pero resultó que era el regente de disciplina. Entonces mi papá me dijo: “Bueno, si no querés estudiar, salí a trabajar”.
–¿Y de qué trabajaste?–Empecé en una fábrica de antenas de televisión. Luego laburé en una tornería, en una herrería, vendí sándwiches para los colectiveros de la línea 123, lavé autos en una agencia y fui vendedor callejero. Vendía de todo, desde flores en los semáforos hasta felpudos para las puertas de las casas.–¿Cuándo conociste a Verónica, la madre de tu primer hijo?–A los 17. Ella había sido compañera mía en el primario, y vivía a la vuelta de casa. Nos pusimos a salir, y al poco tiempo quedó embarazada de Cristian.Hasta acá llega la prehistoria de Diego. Lo que vendrá ahora será la parte más conocida, la de la historia que contó ante decenas de cámaras. “Poco tiempo después de que nació Cristian, a mi viejo lo echaron de la carnicería, y se preocupó mucho. Entonces para ayudarlo empecé a trabajar de remisero las 24 horas, y de noche dormía algo entre viaje y viaje. Así fue que la primera vez que choqué me desperté contra un colectivo”.–¿Y cómo hacías para aguantar ese ritmo de vida?–Y… ahí fue que entré en la droga. Al principio intentaba aguantar sin tener que tomar nada, pensaba que como era joven iba a poder vivir durmiendo poco y nada. Pero el cuerpo no me empezó a dar más, y como necesitaba trabajar las 24 horas para ayudar a mi viejo, arranqué a consumir cocaína. Si bien nunca fui muy adicto, había veces que me castigaba bastante con esa porquería. Y eso me llevó a mandarme la que me mandé.–El robo, ¿cómo fue esa noche?–Mucho no recuerdo porque estaba muy borracho. Sé que me prestaron un auto, y me fui para Luján. Pero a pesar de que llevaba un arma por primera vez en mi vida, nunca pensé en salir a robar. Tampoco me mandó nadie a hacer nada. El moco me lo mandé yo solito, por eso me hice cargo y lo pagué. Y después del robo me di un palo con el auto, y me agarró la Policía. Era el 13 de octubre de 1998. Estuve tres meses encerrado en una celda donde sólo entraba un colchón de una plaza, sin poder cortarme el pelo ni afeitarme. Después me trasladaron al penal de Mercedes. Y me juzgaron por robo calificado (N. de R.: Diego fue condenado a 8 años de prisión por robar 4 estaciones de servicio, pero salió libre a los 5 años por el 2x1).
–¿Cómo fue vivir 5 años en la cárcel?–Terrible. Ahí adentro si no te cuidás vos, no te cuida nadie. A mí llegaron a apuñalarme al costado de la columna, y por equivocación, porque el flaco quería vengarse de otro y pensó que era yo. Pero yo no quería que mi familia se preocupara, por eso estuve un año y ocho meses sin visitas.–¿Y cómo fue tu regreso a la sociedad?–Al principio me costó mucho adaptarme a hablar con la gente común. Me sentía muy perseguido. Sentía que cualquiera que me viera se iba a dar cuenta de que yo había estado preso.–¿Ahí apareció Nancy, tu actual mujer?–Sí, 11 meses después de que saliera en libertad. A mí me encantaba desde que la conocí, a los 14 años. Y después la vida nos reencontró.–¿Cómo la encaraste?–Ella tenía varicela, y como yo era el único de sus amigos que había tenido esa enfermedad, podía visitarla. Y entre visita y visita, un día nos besamos, empezamos a salir, y a los dos meses nos fuimos a vivir juntos.–¿Y no tuviste miedo de que ella te dejara cuando supiera que habías estado preso?–(Se emociona) Eso fue lo mágico. Porque al mes de empezar a salir, decidí contarle todo. Y ella me respondió: “Quedate tranquilo, ya sabía todo”. Eso terminó de enamorarme de ella. Y después llegó Morena, el mejor regalo que me dio la vida. Fui muy feliz cuando me enteré de que iba a ser papá. Sobre todo porque a mi anterior hijo no había podido disfrutarlo, porque al año y medio dejé de verlo.Espontáneo.En GH, Diego se perfilaba como el gran candidato a quedarse con los 100.000 pesos, hasta que Marianela hizo uso de la polémica nominación espontánea y sentenció su suerte. “Cuando me enteré por los gritos de la gente de que Marianela me había hecho la espontánea, fue una patadita en el orto. ¿Cómo te caería a vos que una persona a la que le diste todo tu apoyo te haga algo así a una semana del final del juego?”.–¿Creíste en las explicaciones que te dio?–No, para nada. No son válidas. Hubiera aceptado mucho más que ella me dijera “mirá, te veía como un posible ganador, y como quiero llevarme los 100.000 pesos no me quedó otra que nominarte”, a la sarta de boludeces que dijo en el confesionario.–¿Cómo fue la recepción de la gente en la calle?–Muy buena. Pero con una anécdota interesante. La primera vez que salí a dar una vuelta, la gente me saludó, me pidió autógrafos y fotos. Pero de repente un policía que andaba por ahí… mejor dicho, un idiota –y si querés ponelo con letras bien grandes: un IDIOTA–, se dio vuelta y le dijo a otros dos policías: “Miralo al delincuente este”. Lo más lindo fue que a la siguiente cuadra, otro policía vino corriendo a buscarme, me abrazó y me dijo: “¡Genio! Con mi mujer te veíamos siempre, queríamos que ganaras vos”. Lo que quiero decir con esto es que yo sé que me mandé la cagada del siglo con lo que hice, pero ya pagué. Y por suerte la gran mayoría de la gente entendió que cambié. Hay que tener pelotas para meterse en un reality y decir “yo estuve preso”. Gracias a eso, yo pude dejar la mochila de mi pasado en la Casa. Y está bueno que la gente vea lo que logré: que se puede salir.
Fuente granhermano-4.blogspot

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La final de Gran Hermanos Famosos

Si las 4 líneas para votar a los finalistas funcionan correctamente, la cosa seria más o menos así:Este lunes sale CARLITOS NAIR, el último eliminado.El miércoles o jueves saldrá el 4to. finalista, DIEGO LEONARDI o FERNANDA NEIL.El jueves o viernes el 3er. finalista, FERNANDA NEIL o DIEGO LEONARDI.El viernes ingresarían la mayoría de los ex participantes!El sábado habrá una gran “fiestita” despedida con todos adentroY el lunes siguiente sería la gran final entre las 2 finalistas: JACKELINE DUTRA y LISSA VERA.

(Comentarios de la tv que nos alimenta)
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Gran Hermano - Lo mejor de diego

Intrusos: Nancy Leonardi, Mariana Otero y Jorge Rial

Diego Leonardi - Mariana Otero

Gran Hermano 2007: Diego Leonardi protagonisa accidente

Cristian, el hijo de Diego Leonardi. Igual a su padre

GH Famosos - Ingresa Diego Leonardi

La Mamá


La mamá en el patio de la casa en la que creció Diego

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Diego Leonardi (Mamá) en Revista Semanario

Diego es un hombre nuevo y quiere ayudar, pero aún lo discriminan”
La dramática historia de Diego Leonardi, el participante de Gran Hermano, contada por su madre y en su casa. Pobreza, drogas y cárcel.

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Los presos tienen suprimida su libertad, conviven con personas desconocidas, son vigilados día y noche y saben que si quieren sobrevivir, deben obedecer un reglamento y adaptarse a un medio hostil. Gran Hermano no depende del Servicio Penitenciario pero tiene esta lógica. En “la casa carcelaria” conviven encerrados dieciocho participantes. Vigilados día y noche por cámaras de televisión, ellos acaban de conocerse y saben que la principal regla para llegar al final de la “condena”, es adaptarse. En este juego de similitudes y diferencias con la vida tras las rejas hay un participante que conoce mejor que nadie de qué se trata: Diego Leonardi. El participante de pelo largo confesó ante los televidentes de Telefe que estuvo preso, y no mintió. Pasó nada menos que cinco años en los penales de Mercedes y Florencio Varela. El Servicio Penitenciario Bonaerense nos confirmó que entró en 1999, que quedó libre el 11 de diciembre de 2003 y que fue condenado por robo. De ahí vienen los rumores de una supuesta “historia oscura”. Quien conoce muy bien esa historia es su familia. Al fondo de un pasillo de tierra olvidado en el partido bonaerense de Tres de Febrero, la familia Leonardi nos abrió las puertas. La mamá, Sara Rodríguez, trajo allí al mundo a sus siete hijos. A esta mujer de mirada sincera y cansada, la maternidad la sorprendió con apenas 14 años. Para ubicarnos en el árbol genealógico, la hermana mayor, Marisa acota: “Diego es el del medio”. Como agarrando la punta de un ovillo, esta real “gran hermana” suelta que Diego tuvo “una vida muy difícil.” Una vez terminada la escuela primaria, “Monguso” (como el barrio reconoce a Diego hace años) tuvo que salir a trabajar. Siguió el ejemplo de su papá, quien alimentó tantas bocas a fuerza de tres empleos simultáneos. Para aportar dinero en una casa en la que a veces la cena consistía en un pedazo de pan duro y mate cocido, “el pibe de Gran Hermano” (como le dicen ahora) no pudo hacer la secundaria. Después de una infancia dedicada al papi fútbol en un club barrial, salió a trabajar. A los 17 años conoció a su primer gran amor, se mudó con ella y tuvieron a Cristian -el nene cuya cara está estampada en la remera que Diego usa en la casa de Gran Hermano. “Pero no funcionó”, sigue Marisa. “El siempre había soñado con formar la familia Ingalls pero no estaba preparado... Trabajaba 23 horas por día para pagar las cuotas del auto, porque vos sabés que en ese entonces ya era remisero, ¿no? Compró del primero al último pañal del nene y cargó con todos los gastos de la casa.” Las responsabilidades que depositó sobre su espalda adolescente pesaron demasiado. La escasez de crecimiento económico que Argentina ofrece a las clases humildes lo acercó a las cuerdas y la separación desu primer amor le acertó el golpe de knock out. A los 19 años “el del medio” de los Leonardi cayó en “el lado oscuro”. Empezó a consumir drogas y la familia, desesperada, no supo sacarlo a tiempo. Con los ojos húmedos, Sara recuerda: “En esa época, las palabras que salían de la boca de mi hijo eran: ´yo la manejo´. Pero eso (la droga) no lo maneja nadie. Nosotros somos una familia humilde, de trabajo. Y una familia así, común, no está preparada para ciertas cosas en la vida. Cuando te toca, no sabés cómo desenvolverte. Yo me siento culpable porque no supe qué hacer para ayudarlo...” La hermana mayor, que hasta hace poco pagaba la cuenta de luz vendiendo gaseosas en la avenida General Paz, dispara y da en el blanco: “Hay cosas que le pasaron a Diego de las que todos somos culpables. En los barrios todos saben dónde le venden droga a los chicos y nadie hace nada. Todos miramos para el costado, no nos involucramos. Nuestros chicos no tienen posibilidades y tampoco contención. Para mí la droga es como un virus, no tenemos vacuna para prevenirnos y al que le agarra, le come la cabeza.” Como en las batallas navales que jugaba de chico, la vida a Diego le dijo “tocado” bien temprano y acto seguido, lo hundió. Una causa judicial radicada en el Tribunal Oral N° 2 de Morón devela que Diego salió a robar y que antes se había drogado. Como explica el abogado Carlos Ortelli (h) del Estudio Jurídico Ortelli & Asociados, el Código Penal tiene un sistema escalonado de penas “que arranca con el robo simple (artículo 164) y puede ir ‘agravando la calificación de acuerdo a si hubo o no uso de armas’, si se utilizaron ‘sustancias estimulantes (drogas) y/o depresoras (alcohol) del sistema nervioso central’”, etc. Y a Diego lo abarcaron varios artículos... “Ese día (el que terminó preso) mezcló cerveza con unas pastillas que nunca había probado y pasó lo que pasó...”, reconoce quebrada su mamá mientras aprieta un rosario que Diego armó mientras estuvo preso. “El error de mi hijo fue una puñalada en el corazón pero yo consideré que tenía que pagar lo que había hecho...” Cuando terminaron los cinco largos años de encierro, Diego le dijo a Sara: “Donde yo estuve se aprende cómo volver a caer en esto, y también, cómo no caer nunca más. Es una elección.” Y él eligió. La mujer que le dio la vida dice que Diego volvió a nacer, “con la diferencia de que ya no era un bebé, entonces le costó más... Los años que pasó en el pozo le quitaron hasta la alegría, por eso tuvo que aprender hasta a volver a sonreír...” Con esfuerzo, voluntad y el paso del tiempo, Diego se volvió a enamorar. Tuvo dos hijos, consiguió trabajo y pudo rehacer su vida. “¡¿Pero sabés todo lo que le costó llegar donde está hoy...?! El es de buena madera, es de unos sentimientos buenísimos, por eso arañó la paredes y salió... Pero algunos vecinos todavía hoy lo señalan por lo que hizo. Lo discriminan y eso es muy jodido porque él cambió y la sociedad a veces no perdona...”, dice Marisa sin disimular su bronca. Como a una verdadera “Gran Hermana”, el “del medio” la desvela. “No es justo que ahora estén diciendo que es un ´tumbero´, que tiene un tatuaje carcelario y todo eso. Yo sé que eso es parte del rating de la tele pero él ya pagó. Antes de entrar a Gran Hermano me dijo: ´Tengo miedo que me vuelvan a juzgar, que la sociedad me castigue de nuevo, que me señalen y no me den una oportunidad como a los demás...” Diego eligió estar “preso” en Gran Hermano porque se impuso una misión. “Quiero que la gente me conozca, que vea lo que soy hoy y no lo que fui, no lo que hice. Quiero que se den cuenta que se puede cambiar, que se puede salir adelante...” Los televidentes de esta suerte de cárcel televisada, que lo vigilan día y noche, son ahora sus guardiacárceles. De ellos dependerá que Diego logre la libertad que está buscando

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Ganador !!!!!!!!!!!


“Quienes conocemos su escencia, sabemos que Diego es buena persona. Por eso si Dios lo ayudara a ganar.


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Diego con sus dos Amores

(foto de Fotolog La Casa Late)


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Diego Osvaldo Leonardi
Edad: 29 años.
Lugar: Caseros - Buenos Aires

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